martes, 2 de junio de 2015




                          

  LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Los esfuerzos por reproducir algunas habilidades mentales humanas en máquinas y androides se remontan muy atrás en la historia.
Como algunas máquinas, especialmente las calculadoras, se diseñaron para evitar el tener que pensar y para hacer el pensamiento más rápido y exacto, fue inevitable que desde sus orígenes las calculadoras, y más adelante las computadoras, se relacionaran con la inteligencia y el pensamiento enfatizando sus similitudes.

 La IA fue introducida a la comunidad científica en 1950 por el inglés Alan Turing en su artículo "Maquinaria Computacional e Inteligencia." A pesar de que la investigación sobre el diseño y las capacidades de las computadoras comenzaron algún tiempo antes, fue hasta que apareció el artículo de Turing que la idea de una máquina inteligente cautivó la atención de los científicos.

La pregunta básica que Turing trató de responder afirmativamente en su artículo era: ¿pueden las máquinas pensar? Los argumentos de Turing en favor de la posibilidad de inteligencia en las máquinas, iniciaron un intenso debate que marcó claramente la primera etapa de interacción entre la IA y la psicología.
El trabajo de Turing, quien falleció prematuramente, fue continuado en los Estados Unidos por John Von Neumann durante la década de los cincuentas. Su contribución central fue la idea de que las computadoras deberían diseñarse tomando como modelo al cerebro humano.
Sin embargo, esta línea de investigación pronto encontró serias limitaciones. La concentración en la imitación de la constitución físico-química del cerebro, no permitió ver, a Von Neumann y sus seguidores, que la analogía sería mucho más eficiente si se estudiaran las funciones del cerebro, es decir, sus capacidades como procesador de información.
Desde fines de los cincuentas la investigación en IA se expande y se multiplica en direcciones diversas.
Hacia mediados de los sesentas la IA se convierte en un área en la que se interesan e interactúan especialistas de diversas disciplinas: lógicos, psicólogos, matemáticos, lingüistas, filósofos, etc.

Ya en  el año 1970 se produce el advenimiento de los Sistemas Expertos. Los Sistemas Expertos se han utilizado para ayudar a los médicos a diagnosticar enfermedades e informar a los mineros a encontrar vetas de mineral. Al mismo tiempo, en 1970. David Marr propone nuevas teorías sobre la capacidad de reconocimiento visual de las diferentes máquinas
Para el 1986 las ventas de hardware y software relacionados con la IA se contabilizan por 425,000.00 millones de dólares. Compañías como DuPont, General Motors, y Boeing utilizan sistemas expertos a principios de la década de los 80 y estos sistemas expertos se convertirán en un standard a finales de la misma.
Por ello, mientras una parte de expertos establecen que nos encaminamos hacia un desarrollo de la tecnología sin precedentes en el que los robots llegarán a superar en muchos aspectos a los humanos, existe otra opinión que, aunque no es contrapuesta, establece que todavía falta mucho para llegar a esos límites.
También es interesante hacer mención a las teorías pesimistas sobre el futuro.
Algunos autores que han observado el poder cada vez mayor de la tecnología informática están aún menos tranquilos sobre el resultado del futuro.
William Joy dice que es más probable que los humanos se destruyan a sí mismos con su tecnología a que creen una utopía ayudados por máquinas supe inteligentes.
Por su parte Joy, el cofundador de Sun Microsystems, dice que no seremos suplantados por algo, y que es más probable que se produzca una catástrofe.
Otros autores, como Hugo de Garis piensan que el debate sobre si deberíamos construir estos intelectos artificiales se convertirá en la cuestión política dominante del siglo.
La tecnología se desarrolla de manera exponencial; esto tiene consecuencias insospechadas.
El aumento de la capacidad de procesamiento permite llevar a cabo acciones cada vez más sofisticadas.
¿Cuál es la solución? ¿Acaso la hay?


-Elegí este tema por qué:
El hecho es que, en términos cibernéticos, la habilidad para crear nuevas explicaciones es la única función significativa que caracteriza a una persona y, por tanto, la que deberá caracterizar a una inteligencia artificial.
Y entonces vendrá el gran dilema, pues lo artificial y lo natural se habrán diluido en una misma entidad: precisamente, la entidad "persona".

-Me base para escribir:
Lecturas diversas de la IA, historia, conceptos y definiciones.