jueves, 4 de junio de 2015
martes, 2 de junio de 2015
LA
INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Los
esfuerzos por reproducir algunas habilidades mentales humanas en máquinas y
androides se remontan muy atrás en la historia.
Como
algunas máquinas, especialmente las calculadoras, se diseñaron para evitar el
tener que pensar y para hacer el pensamiento más rápido y exacto, fue
inevitable que desde sus orígenes las calculadoras, y más adelante las
computadoras, se relacionaran con la inteligencia y el pensamiento enfatizando
sus similitudes.
La
IA fue introducida a la comunidad científica en 1950 por el inglés Alan Turing
en su artículo "Maquinaria Computacional e Inteligencia." A pesar de
que la investigación sobre el diseño y las capacidades de las computadoras
comenzaron algún tiempo antes, fue hasta que apareció el artículo de Turing que
la idea de una máquina inteligente cautivó la atención de los científicos.
La
pregunta básica que Turing trató de responder afirmativamente en su artículo
era: ¿pueden las máquinas pensar? Los argumentos de Turing en favor de la
posibilidad de inteligencia en las máquinas, iniciaron un intenso debate que
marcó claramente la primera etapa de interacción entre la IA y la psicología.
El
trabajo de Turing, quien falleció prematuramente, fue continuado en los Estados
Unidos por John Von Neumann durante la década de los cincuentas. Su
contribución central fue la idea de que las computadoras deberían diseñarse
tomando como modelo al cerebro humano.
Sin
embargo, esta línea de investigación pronto encontró serias limitaciones. La
concentración en la imitación de la constitución físico-química del cerebro, no
permitió ver, a Von Neumann y sus seguidores, que la analogía sería mucho más
eficiente si se estudiaran las funciones del cerebro, es decir, sus capacidades
como procesador de información.
Desde
fines de los cincuentas la investigación en IA se expande y se multiplica en
direcciones diversas.
Hacia
mediados de los sesentas la IA se convierte en un área en la que se interesan e
interactúan especialistas de diversas disciplinas: lógicos, psicólogos,
matemáticos, lingüistas, filósofos, etc.
Ya
en el año 1970 se produce el
advenimiento de los Sistemas Expertos. Los Sistemas Expertos se han utilizado
para ayudar a los médicos a diagnosticar enfermedades e informar a los mineros
a encontrar vetas de mineral. Al mismo tiempo, en 1970. David Marr propone
nuevas teorías sobre la capacidad de reconocimiento visual de las diferentes
máquinas
Para el
1986 las ventas de hardware y software relacionados con la IA se contabilizan
por 425,000.00 millones de dólares. Compañías como DuPont, General Motors, y
Boeing utilizan sistemas expertos a principios de la década de los 80 y estos
sistemas expertos se convertirán en un standard a finales de la misma.
Por ello,
mientras una parte de expertos establecen que nos encaminamos hacia un
desarrollo de la tecnología sin precedentes en el que los robots llegarán a
superar en muchos aspectos a los humanos, existe otra opinión que, aunque no es
contrapuesta, establece que todavía falta mucho para llegar a esos límites.
También
es interesante hacer mención a las teorías pesimistas sobre el futuro.
Algunos
autores que han observado el poder cada vez mayor de la tecnología informática
están aún menos tranquilos sobre el resultado del futuro.
William
Joy dice que es más probable que los humanos se destruyan a sí mismos con su
tecnología a que creen una utopía ayudados por máquinas supe inteligentes.
Por su
parte Joy, el cofundador de Sun Microsystems, dice que no seremos suplantados
por algo, y que es más probable que se produzca una catástrofe.
Otros
autores, como Hugo de Garis piensan que el debate sobre si deberíamos construir
estos intelectos artificiales se convertirá en la cuestión política dominante
del siglo.
La tecnología
se desarrolla de manera exponencial; esto tiene consecuencias insospechadas.
El
aumento de la capacidad de procesamiento permite llevar a cabo acciones cada
vez más sofisticadas.
¿Cuál es
la solución? ¿Acaso la hay?
-Elegí
este tema por qué:
El hecho
es que, en términos cibernéticos, la habilidad para crear nuevas explicaciones
es la única función significativa que caracteriza a una persona y, por tanto,
la que deberá caracterizar a una inteligencia artificial.
Y
entonces vendrá el gran dilema, pues lo artificial y lo natural se habrán
diluido en una misma entidad: precisamente, la entidad "persona".
-Me base
para escribir:
Lecturas
diversas de la IA, historia, conceptos y definiciones.
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